Los inicios del brandy se remontan al siglo VIII cuando los árabes destilaban vino para conseguir alcohol con fi nes medicinales y cosméticos. La historia del brandy de Jerez comienza a fi nales de siglo XIX. Este brandy se exportaba a Inglaterra bajo el nombre “Brandy Español”. A mediados de siglo XIX, Osborne deja de ser únicamente un productor de Sherry y comienza a trabajar en la destilación de la uva, elaborando sus primeros brandies. Durante siete generaciones, Osborne ha cuidado y atendido cada detalle del proceso de elaboración de brandy.
El brandy de Jerez es envejecido en botas de roble con una capacidad inferior a 1.000L, previamente
envinadas con vinos de Jerez, utilizando el sistema tradicional de criaderas y soleras; exclusivamente en el triángulo formado por El Puerto de Santa María, Jerez de la Frontera y Sanlúcar de Barrameda.
La escala que queda apoyada en el suelo recibe el nombre de “solera”, y las que quedan inmediatamente encima de las soleras, se llaman “criaderas”, que contienen el brandy más joven. La escala que está arriba del todo se vuelve a rellenar. Cada cierto tiempo, se extrae una pequeña cantidad de las soleras con brandy más viejo. Este proceso se denomina “saca”. El volumen extraído se repone de la criadera anterior, y así sucesivamente. A esta operación se le llama “rocío”. Después, las criaderas se rellenan con nuevas holandas.
El “saber hacer” de Osborne radica en el equilibrio perfecto entre tradición y tecnología en la elaboración sus brandies. Elementos como la tierra, el clima, la selección de uvas y el “blending” perfecto le dan a sus brandies características de la más alta calidad.
El proceso comienza con la selección de las mejores uvas blancas de la variedad española Airén. Prensadas para obtener el mosto que se posteriormente se fermentará dando como resultado la producción de vino. A partir de destilado de uva, se obtienen las “holandas”, materia prima principal del brandy.