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Vista: Color ámbar topacio intenso, lágrima definida.
Nariz: Perfil afilado de amontillado clásico con una expresión soberbia. Notas de oxidación, cúrcuma, madera noble, cáscara de nueces, avellana y toques de caramelo toffe.
Boca: Potente y de gran estructura, con sabrosa acidez y suave astringencia, el paso de boca encuentra caramelo tostado, especias y naranja escarchada.
Probablemente fundada a partir de la solera de Fino la Honda a partir de 1852 -las botas son más modernas que las de Fino La Honda-. Es de resaltar su ubicación en la Bodega de La Honda, una de las naves más antiguas del El Puerto de Santa María y próxima a la residencia del que fuera presidente de la compañía D. Antonio Osborne. Esta bodega contaba con una particularidad que da origen a su nombre: se encontraba por debajo del nivel de las propiedades aledañas, lo que imprimía unas cualidades únicas a sus vinos debido al especial microclima en la bodega, muy húmedo y protegido de los cambios de temperatura.